MALIK

En el mal llamado primer mundo, ninguna mujer embarazada portadora del VIH transmite su enfermedad a su futuro hijo. La razón es que existe un tratamiento profiláctico que evita la transmisión madre-hijo. Sin embargo en Zimbabue cada año siguen naciendo cientos de miles de niños infectados con el sida de sus madres. Contra esa lacra lucha MSF, y de forma mucho menos relevante, nosotros.